Leamos esta historia. Carmen llegó a Lima con la expectativa de tener un futuro mejor, después de algunos años conoció a José, con quien tuvo dos hijos, Jorge y María. A pesar del vínculo que los unía, Carmen y José nunca vivieron juntos.
A los dos días de nacida María, a finales de octubre del 2006, José llevaría a Carmen y a sus hijos a Huancayo aparentemente para visitar a su familia. El mismo día Carmen salía del hospital luego de dar a luz, y antes de viajar, fueron a recoger a Jorge de la casa de su prima.
Cuando Carmen y su pequeño Jorge salieron de la casa, José ya había huido llevándose a María. La bebé de dos días de nacida fue secuestrada por su padre.
Este caso refleja una de las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres y las(os) niñas(os), cuando se utiliza utiliza a los niños y niñas y la justicia no actúa con prontitud.
Más grave aún, es posible que José, actualmente detenido y procesado por tráfico de menores, secuestro y sustracción de menor, quede libre porque aún no se ha logrado comprobar el delito que cometió.
Mientras tanto, la niña aún no aparece. No se sabe donde, cón quién y cómo esté
Es urgente que el Estado y el Poder Judicial, vigilen y sancionen este tipo de casos.
Es necesario que las entidades encargadas de velar por nuestros derechos y el respeto y cumplimiento de los mismos, cumplan con proteger a personas como Carmen y sancionen a los culpables.
Si existen leyes que sancionen estos hechos, ¿porqué seguimos conociendo estas historias realies?
El abandono, el maltrato y delitos como este siguen reinando en nuestra sociedad, donde no sólo la falta de información abunda y la ley del más fuerte prevalece, sino que la falta de acceso a la justicia se hace parte de nuestra vida.
¿Es posible cambiar esta historia? Lo dejamos a reflexión…
miércoles 4 de febrero de 2009
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