Según Global Entrepreneurship Monitor (2006) en un estudio aplicado a 40 países se concluyó que la tercera parte de los emprendedores del mundo son mujeres. Dicha investigación informó además que los países encuestados con bajo nivel adquisitivo registran un mayor porcentaje de mujeres emprendedoras, a diferencia de los países con mayor nivel adquisitivo, como Bélgica, con 1%. Nuestro país registra un 39.3% de mujeres en actividad emprendedora.
Pero y a todo esto ¿Qué es una mujer emprendedora?, hay muchas respuestas dadas por diversos autores, sin embargo pienso que el ser una mujer emprendedora es ver una oportunidad de negocio o empresa en aquello que otros no ven, es vencer ese temor a empezar, de enfrentar algo que es nuevo. En diferentes entrevistas a mujeres que lideran negocios, publicadas por El Comercio en la sección Ejecutivas, muchas de ellas manifestaban que sentían ese “no se qué” de ofrecer su mercadería, sus servicios, o por qué no de verse a sí mismas como una empresa y vender su imagen, como lo manifiesta Inés Temple en una entrevista para esta misma sección.
Quién no ha caminado por el Centro de Lima, tal vez basta con ir a alguna tienda cerca de casa, a algún restaurant, kiosco, etc. para comprobar que hay muchos negocios dirigidos por mujeres. Quién no ha escuchado o leído el caso de Vilma Parra, dueña de Zapaterías Vilma, por el cual Antonio Orjeda en su libro Mujeres Batalla la cita como un caso digno de una película.
¿Y cómo partieron estos negocios de estas mujeres? Muchas de ellas manifiestan que las llevo a empezar la necesidad, otras que las movió una idea por la cual se apasionaron y creyeron que aquello sí funcionaría. Otras manifiestan que empezaron motivadas por aquello que siempre quisieron hacer. Por ejemplo, Diana Sebastián (48) decidió abrir un restaurant en Pisco después del terremoto, al comienzo parecía una idea muy loca, quién va querer comprar comida, sin embargo el tiempo le dio la razón, hoy vende más de 200 menús al día, según la entrevista que le hace Orjeda para su sección de El Comercio.
Hay muchos casos de mujeres anónimas que son emprendedoras, que tienen el talento para hacer crecer cosas, negocios, empresas, así mismas desde el ámbito que se desempeñen, (ejecutivo, comercial, servicios. etc.). Esperemos ver que en el siguiente reporte de Global Entrepreneurship Monitor el porcentaje de mujeres que estén iniciando empresa haya crecido, por que ganas y tesón hay y mucho.
Lima, octubre 2008.
lunes 13 de octubre de 2008
miércoles 1 de octubre de 2008
Mi marido me pega lo normal
Hace unos días se realizó un desayuno de trabajo con periodistas para conocer la experiencia de la prensa española en el tratamiento de la información acerca de las muertes de mujeres por agresión de parte de sus parejas, en la que constatamos que la violencia contra las mujeres no es solo de las peruanas, de los más pobres o de los incultos. La violencia se presenta en todo nivel social, económico o cultural.
Según la experiencia española, desde hace años el periodismo hace esfuerzos por encontrar un equilibrio entre el hecho noticioso y el lado humano de la noticia. Desde el Estado también han logrado llevar adelante algunas propuestas legislativas tales como la sanción pronta a hombres que matan a sus parejas o ex parejas y dejar de ver el problema como un algo aislado; incluso pueden constituir un problema político restringiendo el apoyo de la Unión Europea a los países pobres que no realicen acciones para desterrar la violencia contra las mujeres. Igualmente, la prensa ha realizado algunos planteamientos puntuales, los casos de violencia contra las mujeres dejaron de verse en las páginas policiales de los diarios, situación que solo contribuía a elevar el morbo y la inseguridad. Ahora, estos casos se publican en la sección Sociedad, un verdadero avance si consideramos que actualmente estas notas informativas solo son conocidas como una ficha policial en los diarios populares. Tenemos pues diversas alternativas para erradicar la violencia de manera integral desde diversos frentes.
La prensa tiene un rol fundamental en contribuir a que la violencia contra las mujeres sea vista como un asunto grave de derechos humanos. Sin embargo, muchas veces ha contribuido a la violencia usando herramientas poco éticas para el desarrollo de su labor periodística. Por ejemplo, el ocurrido con una mujer irakí invitada a un programa magazín, sorprendida ingratamente al recibir en el set a su ex pareja quien le rogaba que volviera con ella. Ella se rehusó al pedido de reconciliación y días más tarde fue asesinada por él. Así ocurre no sólo con las irakíes, le sucede a mujeres dominicanas, colombianas y a peruanas. En México fueron asesinadas seis mil mujeres en el año 2005. En Guatemala, 400 mujeres en 2006. La web Dominio público informa que en los barrios pobres de Ecuador, el 60% de mujeres sufre o ha sufrido violencia por parte de su pareja. En Perú, según las notas publicadas en prensa escrita, entre enero 2004 y julio del 2007 murieron por lo menos 403 mujeres por esta misma causa. Es decir, en el Perú, cada mes más de 9 mujeres mueren por violencia.
Por eso, es necesario facilitar más espacios para la reflexión tanto desde las instituciones o el movimiento feminista: aclarando términos difíciles de entender por el público, generando compromiso ciudadano, evitando exponer a las víctimas a situaciones de posible venganza y publicando y ofreciendo información que contribuya a desterrar la violencia y muerte de las mujeres.
Evitemos con estas acciones que frases como las del título de este artículo (tomado de un libro del mismo nombre escrito por el médico forense español Miguel Lorente) sean alguna vez declaradas por mujeres y si alguna vez la hemos escuchado en nuestro camino, trabajemos porque no sea más dicho por mujer alguna. En ello estamos todos.
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