Hace unos días se realizó un desayuno de trabajo con periodistas para conocer la experiencia de la prensa española en el tratamiento de la información acerca de las muertes de mujeres por agresión de parte de sus parejas, en la que constatamos que la violencia contra las mujeres no es solo de las peruanas, de los más pobres o de los incultos. La violencia se presenta en todo nivel social, económico o cultural.
Según la experiencia española, desde hace años el periodismo hace esfuerzos por encontrar un equilibrio entre el hecho noticioso y el lado humano de la noticia. Desde el Estado también han logrado llevar adelante algunas propuestas legislativas tales como la sanción pronta a hombres que matan a sus parejas o ex parejas y dejar de ver el problema como un algo aislado; incluso pueden constituir un problema político restringiendo el apoyo de la Unión Europea a los países pobres que no realicen acciones para desterrar la violencia contra las mujeres. Igualmente, la prensa ha realizado algunos planteamientos puntuales, los casos de violencia contra las mujeres dejaron de verse en las páginas policiales de los diarios, situación que solo contribuía a elevar el morbo y la inseguridad. Ahora, estos casos se publican en la sección Sociedad, un verdadero avance si consideramos que actualmente estas notas informativas solo son conocidas como una ficha policial en los diarios populares. Tenemos pues diversas alternativas para erradicar la violencia de manera integral desde diversos frentes.
La prensa tiene un rol fundamental en contribuir a que la violencia contra las mujeres sea vista como un asunto grave de derechos humanos. Sin embargo, muchas veces ha contribuido a la violencia usando herramientas poco éticas para el desarrollo de su labor periodística. Por ejemplo, el ocurrido con una mujer irakí invitada a un programa magazín, sorprendida ingratamente al recibir en el set a su ex pareja quien le rogaba que volviera con ella. Ella se rehusó al pedido de reconciliación y días más tarde fue asesinada por él. Así ocurre no sólo con las irakíes, le sucede a mujeres dominicanas, colombianas y a peruanas. En México fueron asesinadas seis mil mujeres en el año 2005. En Guatemala, 400 mujeres en 2006. La web Dominio público informa que en los barrios pobres de Ecuador, el 60% de mujeres sufre o ha sufrido violencia por parte de su pareja. En Perú, según las notas publicadas en prensa escrita, entre enero 2004 y julio del 2007 murieron por lo menos 403 mujeres por esta misma causa. Es decir, en el Perú, cada mes más de 9 mujeres mueren por violencia.
Por eso, es necesario facilitar más espacios para la reflexión tanto desde las instituciones o el movimiento feminista: aclarando términos difíciles de entender por el público, generando compromiso ciudadano, evitando exponer a las víctimas a situaciones de posible venganza y publicando y ofreciendo información que contribuya a desterrar la violencia y muerte de las mujeres.
Evitemos con estas acciones que frases como las del título de este artículo (tomado de un libro del mismo nombre escrito por el médico forense español Miguel Lorente) sean alguna vez declaradas por mujeres y si alguna vez la hemos escuchado en nuestro camino, trabajemos porque no sea más dicho por mujer alguna. En ello estamos todos.



1 comentarios:
mmm yo estoy en contra de la violencia contra la mujer, obviamente...
Manuela Ramos debería visitar más las universidades...
http://ceisuss.wordpress.com/2008/10/16/1-tu-1-euro-proyecto-peruano-en-la-recta-final/
el proyecto de manuela ramos en ayacucho
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